Estaba dictando clase de Derecho Penal en la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuando recibió la llamada de LA GACETA. Fernando Luis Rodolfo Poviña atendió y, acto seguido, oyó la siguiente notificación: "el Senado de la Nación acaba de prestar acuerdo a su designación en el Juzgado Federal Nº 2 de Tucumán". "¿En serio?", preguntó. Después sonrió tímidamente y agradeció. Más tarde, en otro diálogo, dijo que estaba muy contento y juzgó la noticia en estos términos: "celebro la regularización del Juzgado después del desenlace que tuvo la carrera de su ex magistrado y de una subrogancia tan prolongada".

Poviña, de 40 años, será el magistrado federal más joven de Tucumán. Será también el primer titular del Juzgado Federal Nº 2 seleccionado por concurso. Y será el nuevo juez pleno de la unidad que ocupó Felipe Terán hasta el 18 de octubre de 2006, cuando el Jurado de Enjuiciamiento lo removió por mal desempeño. El acuerdo concedido a la designación pone término a la gestión de Mario Racedo, que llevó adelante la subrogancia más larga que se recuerde en los Tribunales Federales de Tucumán.

Ayer comenzó a concluir el inédito y doloroso proceso institucional iniciado por la destitución de Terán. "Fue un final traumático, dramático, trágico...", adjetivó Poviña. Y añadió: "de entonces a esta parte hubo un gran avance, una consolidación del Juzgado. Yo no me quejo para nada de la demora (en la cobertura de la vacante). La Justicia ha recibido un bálsamo. Después de todo, se ha logrado nombrar al nuevo titular de acuerdo con el sistema vigente en la Constitución Nacional. No es poca cosa".

Además de docente universitario convencido (y como tal, dispuesto a mantener la actividad académica), Poviña es marido y padre de un nene de 6 años. En la década de 1990, se mudó a la Ciudad de Buenos Aires con el título de abogado sin estrenar (en el CV que presentó en el Consejo de la Magistratura consta que la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT le otorgó la medalla de oro). En los años siguientes se hizo penalista y desarrolló una carrera perfecta en el Poder Judicial de la Nación.

Y así llegó al cargo de secretario de un sala de la Cámara Nacional de Casación Penal, cargo que dejará ni bien se publique su designación en el Boletín Oficial. Entonces, volverá a su ciudad natal para jurar ante la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán. Todo es cuestión de semanas. Por cierto, ya tiene las valijas hechas. Lo dejó claro con una frase concisa y asaz contundente: "estamos listos para viajar".